‘Un buen partido’ – Gabrielle Muccino,
2012
La
comedia romántica es uno de los géneros cinematográficos que a día de hoy más
intenta renovarse y ofrecer a los espectadores cosas nuevas. En los últimos
años estas ganas de reinventarse han sido plasmadas en películas de corte indie
como (500) días juntos o la reciente Ruby Sparks, que
buscaban renovar el género haciendo comedias inteligentes para así atrapar un
público mayor. Así como es uno de los géneros que más opta por innovar esa innovación
puede convertirse, en ocasiones, en un arma de doble filo y convertir una
película en una auténtica tontería.
Precisamente
esta arma de doble filo es con la que se topa Gerard Butler quién en Un buen
partido da vida a un exjugador de fútbol que tras haber alcanzado en Europa
un gran éxito profesional y mediático viaja a los Estados Unidos con la
intención de reconciliarse con su exmujer y con su hijo. Para empezar, decide
entrenar al equipo infantil en el que juega el niño para intentar ganarse su
cariño y el de su exmujer.



